De proyecto de grado a patente

David López Yepes lo soñó y trabajó sin parar para hacerlo realidad. Hoy, gracias a ese empeñó, es uno de los ‘dueños’ de la nueva patente otorgada a la Universidad Javeriana Cali por la Superintendencia de Industria y Comercio.

Es domingo y Aurelio* se alista para salir de pesca. Al llegar al lugar lanza su señuelo en las aguas cristalinas del lago, se sienta a esperar paciente y al cabo de un rato, un fuerte remesón en su caña de pescar le advierte que la presa ha caído en sus redes. Un pez, de tamaño nada despreciable, se asoma al subir con cuidado la vara.

Motivado por el trofeo obtenido, Aurelio se promete llenar su balde de peces. Sin embargo, en su señuelo no se vuelve a posar ninguno. ¿La razón?, tal vez este presenta un problema de falta de control y de rigidez. Inconveniente que llevó a David a crear un producto diferente digno de ser patentado por la Superintendencia de Industria y Comercio.

El tipo de especie importa           

“En el proyecto se identificó que los señuelos actuales presentan estas dificultades, lo cual no permite realizar modificaciones en aspectos como generación de movimiento autónomo y cambios de profundidad, lo que les daría mayor versatilidad. Entonces se planteó un diseño de señuelos de pesca modular (con partes intercambiables que cumplen diferentes funciones), con generación de ondas autónomas, sonido y flotabilidad variable”, explica David, quien es egresado de la Carrera de Ingeniería Industrial.

Según investigaciones realizadas por David, la pesca es una actividad que sirve de sustento alimenticio para pequeños pescadores, es parte de una industria de alimentos para grandes compañías y también, es para un gran número de personas, una práctica deportiva y recreativa.

“El mercado actual presenta una ausencia de productos con características flexibles para la pesca deportiva. En este sentido, una problemática identificada es la ausencia de elasticidad y adaptabilidad a los diferentes entornos y variedades de especies de peces. Por ejemplo, para peces como el Yamu (se alimentan en la superficie), se requiere de un señuelo que flote, pero para un pez como el atún Aleta Amarilla (se encuentra en distancias mayores a los 20 metros), se necesita un señuelo que pueda alcanzar esta profundidad”, argumenta David.

“El proceso de investigación de David bajo mi dirección fue realizado utilizando un conjunto de técnicas para generar ideas de una teoría llamada TRIZ (Teoría para la solución de problemas inventivos), que está basada en principios derivados del desarrollo de la ciencia y la tecnología.  De esta forma, estos métodos permiten analizar y prever la evolución de los productos. Por eso, el prototipo diseñado es más evolucionado frente a los que existen hoy en el mercado y por dicha razón obtuvo la patente de creación”, afirma Jaime Aguilar, también inventor del prototipo.

En Estados Unidos el 14% de la población practica la pesca según los datos publicados por la Asociación de Caza y Pesca (U.S. Fish & Wildlife Service).

 
Ideas que cobran vida

Todo empezó con la elaboración de su proyecto de grado. David se propuso crear algo innovar bajo la colaboración de su director, Jaime Aguilar, quien también es el decano de la Facultad de Ingeniería.

“El poder tener una patente fue un sueño y un logro que me propuse desde que estaba en la Universidad. Quise hacer de mi tesis algo diferente y gracias a la colaboración de Jaime pudimos desarrollar un producto totalmente nuevo”, resalta David.

A su vez, asegura que el proceso de investigación de las patentes de productos se realizó a través del uso de la plataforma de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, OMPI, en la cual se revisaron aproximadamente 300 prototipos que presentaran características de flexibilidad y adaptabilidad. 

“Al analizar las patentes respecto al movimiento de los señuelos se encuentran elementos comunes con pocas variaciones. La principal característica de esta propiedad es la analogía al desplazamiento del pez, lo cual es una visión limitada de las capacidades de los depredadores en conseguir sus presas”, añade.

Y mientras David sigue en la tarea de mejorar el producto, como él mismo dice, los ‘Aurelios’ amantes de la pesca podrán empezar a soñar con un balde lleno de peces.

“Lo más grato fue ver el prototipo en el campo y obtener capturas de peces de diversas especies. Esto confirma que el arduo trabajo que se realizó funciona y dio como resultado un producto funcional. Me siento muy feliz”, concluye David con la satisfacción del deber cumplido.

Para ver la resolución de la Superintendencia hacer clic
aquí. 

Tomado de www.javerianacali.edu.co